DE GAFAS Y CORAZONES: Takeshi Kitano Edition

Actualizado: 26 de nov de 2019

Es hora de que nos pongamos realmente serios con la última gran obra de Takeshi Kitano. Es por eso que hoy hemos reunido los grandes hitos de su filmografía para clasificar la presencia del actor-director según un criterio absolutamente profesional y riguroso: las gafas de sol que lleva. ¿Qué nos dicen esos oscuros cristales, tan icónicos, sobre el corazón de su portador? Según este complemento, engañosamente sencillo, os desvelaremos cuál es el mejor Kitano, el Kitano que os llevaríais a casa y el que convertiríais sin duda en vuestro husbando favorito. Las gafas idóneas para el tipo perfecto, vaya. ¿Empezamos?


Puesto 5º: Las gafas de Aniki Yamamoto en Brother (2000)

Sencillas y clásicas, las gafas de Aniki rebelan el alma estoica de este yakuza venido a más. La expresión pétrea que se esconde detrás de esos cristales es suficiente para enamorar a aquellos amantes del código de honor samurái. Fidelidad y fortaleza espiritual para un auténtico fuera de serie, que dará su vida antes de dejar que te hagan daño. Si a eso le sumamos que el diseñador de las gafas es el mismísimo Yohji Yamamoto, famoso por todo el mundo, tenemos un combo muy difícil de rechazar. Eso sí, Aniki está tan bajo en este ranquin porque, siendo sinceros, el corazón de un samurái está bien para un rato, pero puede llegar a exasperar a quien busque muestras de afecto y detalles cariñosos de forma prolongada. Lo que es peor, Aniki tampoco parece saber forjar alianzas buenas, duraderas y no mortíferas. Además, ya sabemos lo duro que puede ser aguantar a los amigos de tu lío.

Brother (2000)

Puesto 4º: Las gafas de Otomo en Outrage 3 (2017)

Si lo tuyo es la elegancia y seguridad de los tipos maduros, las gafas del protagonista de la saga Outrage son perfectas para ti. Grandes y muy, muy oscuras, las lentes de Otomo te cuentan dos cosas de él: una, su interior esconde una belleza más grande de lo que el exterior, austero, podría dejar ver; y, dos, es un tipo que se siente lo suficientemente seguro de sí mismo para no tener que destacar. El resultado: un compañero que no intentará dominar vuestra relación (bien) y que no despertará mucha competencia amorosa (mejor).

Además, la durabilidad de vuestro amor está garantizada, pues a pesar de lo buscado que va por el resto de jefes yakuza, Otomo empieza a mostrar signos de inmortalidad. En contra, algo un tanto importante: aunque él termine sin un rasguño, parece que salir con él implica una muerte casi segura. Y si no, que se lo cuenten a los miembros de su clan.

Outrage 3 (2017)



Puesto 3º. Las gafas de Takeshi en Takeshis’ (2005)

¿Qué mejor que un amante con sentido del humor? No hay compañero mejor que aquel que no se toma demasiado en serio a sí mismo y Kitano lo sabe muy bien. Por eso, encarga al diseñador Yohji Yamamoto la importante misión de recuperar sus gafas de sol, tan icónicas después de una prolífica carrera en el cine artie, y repensarlas, quitando hierro a toda su trayectoria. El gesto demuestra humildad, algo tremendamente importante en una relación, además de gusto por la sorpresa: con el Takeshi de la película, nunca podrás caer en la agotadora rutina… Al fin y al cabo, el cuidado por los detalles es ideal para un matrimonio duradero y muy extraño en un cineasta de su talla. Además, entre nosotros, en Takeshis’ no hay un solo Takeshi sino dos, lo cual seguro que ya ha despertado un sinfín de posibilidades en las mentes de nuestros lectores más imaginativos. Eso sí, la combinación puede resultar algo demasiado excéntrica para algunos. Es cuestión de gustos.

Takeshis’ (2005)

Puesto 2º: Las gafas de Kikujiro en El verano de Kikujiro (1999)

Las gafas de Hana-bi siempre han sido más conocidas, pero no debemos olvidarnos de los cristales que acompañaron a ese simpático exyakuza durante buena parte de su mejor verano. Aunque sus maneras son rudas y no siempre dejan ver el lado más amable de su personalidad, esas gafas baratas de turista, robadas en un hotel para animar al pequeño Masao, demuestran que detrás de sus tatuajes se esconde un espíritu sensible y un auténtico corazón de melón. Kikujiro usará su sentido del humor, algo excéntrico pero definitivamente concebible dentro de la cultura japonesa, para alegrarte incluso en tus momentos más difíciles, poniendo todo lo que tenga al alcance en su empeño. Lo único que separa este cariñoso personaje del primer puesto de la lista es que, como podéis comprobar en la película, su trato con los demás puede meteros en un sinfín de problemas. Y eso no es nada bueno en una primera cita.

Kikujiro (1999)

Puesto 1º. Las gafas de Yoshikata Nishi en Hana-bi (1997)

Simplemente nos encantan. Pero, para lograr ser científicamente rigurosos en nuestra lista, pongamos los inconvenientes por delante: estas gafas esconden al tipo más tristón y traumatizado que haya visto nunca el cine de yakuzas. Dicho esto, y dejando de lado en cuenta las graves circunstancias que lo han llevado a ser así, Nishi se acerca mucho a la idea de husbando definitivo. Casi redondas, con montura dorada, representan a la perfección a aquel amante que se desvive para hacerte feliz. Un tipo que, a pesar de estar metido en un gran berenjenal, te llevará de vacaciones hasta el fin del mundo para que puedas pasar un rato agradable a su lado. Cariñoso, protector y con buen ojo para los detalles, buscará siempre mejorar en su trato contigo. ¿Sorpresas en tu matrimonio tras las bodas de plata? Di que sí.

Hana-bi (1997)

Esperamos que hayáis disfrutado de nuestro ranquin de gafas y corazones. Por lo que sabemos nadie hasta el momento se ha parado a reflexionar sobre tan importante cuestión, así que podéis considerar nuestra labor como algo humanitaria. De nada. Ahora solo falta que ordenéis la última gran obra del maestro de los complementos para estar al día con las más importantes novedades cinéfilas.

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