GINTAMA: Nizo Okada, entre el Bushido y la nueva carne

Actualizado: 4 de abr de 2019


Es sabido que toda buena película de aventuras siempre debe tener un buen villano. El Joker, Darth Vader, Hannibal Lecter: todos ellos se encuentran entre los antagonistas más populares de la historia del cine porque son complejos sí, pero, sobre todo, porque nos hablan de la época que habitan, de lo que nosotros, espectadores, queremos ser y de lo que no.


Gintama (disponible en DVD y Blu-Ray) es principalmente una comedia… que cuenta con un segundo y tercer actos bastante más cercanos al género de aventuras de lo que su primera parte podría dar a entender. Y, cómo no, también Gintoki (Shun Oguri) tiene un villano que combatir: se trata del intrigante Nizo Okada (Hirofumi Arai), un esbirro mejor, si cabe, que su jefe Shinsuke Takasugi (Tsuyoshi Domoto). Sabemos poco de Nizo: este samurái, que debe su nombre a uno de los Cuatro asesinos del Bakumatsu, se hizo con la Benizakura, que le dio poder a cambio de un cuerpo, el suyo, que fue poseyendo hasta consumir. Un guerrero que creía tener el control sobre su espada, pero que acabó convertido en un abominable ser biomecánico dominado por el mal. Un humano habitado y, en última instancia, dominado por la máquina. ¿Os suena?


Max Renn - Videodromo

Este es Max Renn. Max, protagonista de Videodromo (1983), se ha fusionado con su televisor, por eso tiene la mano rara. Es el primer sujeto de lo que David Cronenberg, director de la cinta, llamaría “la nueva carne”. Esta tendencia del terror aunaba el cuerpo biológico de sus protagonistas con partes de diferentes aparatos eléctricos, dando vida a una suerte de semi-humanos, con capacidades sobrenaturales, pero terriblemente susceptibles a los impulsos de la máquina que lleva incorporados. Carcomidos por el metal, física y mentalmente, estos caracteres no tenían un final precisamente feliz.


Tetsuo - Akira

Cinco años más tarde, Katsuhiro Otomo adaptaría Akira, su propio manga, a la gran pantalla. Uno de sus protagonistas, Tetsuo, acababa convertido en una enorme masa de carne y cables. De igual nombre y final era el personaje principal de Tetsuo, el hombre de hierro, de Shinya Tsukamoto, estrenada solo un año más tarde que la película de Otomo. La monstruosidad mecánica había llegado a Japón y, a partir de aquí, el resto es historia.


Ichiro Inuyashiki - Inuyashiki

Con el tiempo, estos engendros biomecánicos han ido evolucionando, versionados en todo tipo de ficciones, aunque siempre de forma mucho más suavizada, más pop. Que no menos significativa, claro: los humanos aumentados en Ghost in the shell (Mamoru Oshii, 1995), por poner un ejemplo, son susceptibles a un lavado de cerebro de carácter puramente informático, casi banal. Y este 2018, sin ir más lejos, han visto la luz Upgrade (Leigh Whannell, 2018) e Inuyashiki (Shinsuke Sato), ambas con cuerpos completamente invadidos por la máquina. Una “nueva nueva carne”, los llamó la crítica de cine Mónica Jordan este pasado Festival de Sitges.


Nizo Okada, como ya habréis adivinado, pertenece a esta tendencia, hoy tan arraigada en el cine fantástico japonés. Pero una se pregunta: ¿Qué tiene que ver este rollo ciberpunk con una historia ambientada en la era Edo?; ¿Cómo conjugamos los cables con las ideas del bushido? Como sabemos, Nizo es miembro del Kiheitai, un grupo extremista que defiende hasta la muerte los preceptos del código de honor samurái (el bushido), considerando enemigos todos aquellos que, según ellos, lo contradicen: alienígenas de Amanto y humanos del Shinsengumi por igual.




Invidente de nacimiento, este villano pone por delante siempre su mente antes que su cuerpo, al que considera una mera herramienta, humana y, por lo tanto, falible. Pero el arma samurái por definición (por lo menos, en la ficción) es la katana, que –como el mismo Takasugi, líder del Kiheitai, dice en la película– debe convertirse en una extensión del cuerpo, hasta ser uno solo con el guerrero. Siguiendo esta línea de pensamiento, el bushido enuncia: la espada contiene el alma del samurái, auténtico religioso del espíritu de su filo.



Esta concepción del cuerpo humano como herramienta que necesita ser complementada por el hierro, según Ollie Barder (ensayista en Forbes), ha calado tan hondo en la cultura japonesa que se encuentra en las raíces de símbolos tan alejados de la época feudal como los robots gigantes o mechas. Pero en Gintama, los preceptos del bushido son mucho más literales: Nizo Okada, samurái hecho y derecho, decide prescindir de su limitado recipiente biológico para entregarse completamente al poder de la mente, creyendo erróneamente que su alma se encuentra en la hoja de la Benizakura. Es aquí cuando la nueva carne toma el relevo para sustituir sus deseos por la maldad más absoluta y engendrar al hombre-máquina definitivo.

Hemos empezado este texto mencionando los miedos que los mejores villanos engendran. La cuestión ahora sería: ¿De qué nos habla Gintama a través del personaje de Nizo Okada? La mejor forma de contestar es, sin duda, comprando el DVD y Blu-Ray de la película, ya disponible en nuestra tienda.


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