LA SAGA OUTRAGE: Todos en la casilla de salida

Con la intención de esclarecer el sangriento camino que nos lleva a Outrage 3, que estrenamos este 30 de mayo en proyección bajo demanda, hemos preparado un pequeño texto recopilatorio con todo lo que debéis recordar antes de enfrentaros al desenlace de esta trepidante saga.

Takeshi Kitano, detrás de las cámaras.

Outrage supuso el retorno de Takeshi Kitano a sus orígenes en el mundo del cine. Después de la floja acogida por parte del público ante su trilogía surrealista, desde Takeshis’ en 2005 hasta Aquiles y la tortuga en 2008, Kitano quería volver a trabajar entre disparos, tatuajes y dedos cortados, aunque de ninguna forma estaba dispuesto a hacerlo igual que en sus inicios. Por eso, a diferencia de cintas como Violent Cop o Boiling Point, las entregas de Outrage son auténticos espectáculos de ofensivas verborreas y la violencia es más seca que nunca. Pero el cambio más significativo respecto al primer Kitano es que, en sus tramas, desplaza a su propio personaje y lo releva a una pieza más en una compleja red de maquinaciones dentro de las familias. Aquí, el actor es un simple peón dentro de un juego de ajedrez mortal. De esta forma, si en Sonatine la película giraba alrededor de Murakawa (Kitano) y otros pocos yakuzas, con motivaciones bien definidas y arcos fácilmente trazables, en Outrage hay una gran cantidad de personajes asesinándose entre ellos, solo por cumplir órdenes o con la sencilla intención de ascender. Así es que Kitano queda pronto relegado en los márgenes, convirtiéndose en un fantasma que sobrevuela por encima de un mar de sangre sin sentido.

Detective Kataoka y Otomo.

Lo cual no quiera decir que no se preste interés alguno por la trama, sino más bien lo contrario. Justamente porque no hay nada más que ambición para los jefes de los clanes, las alianzas son más frágiles que nunca y los personajes pueden subir o bajar de posición con una rapidez casi mareante; las muertes se suceden casi con aires rutinarios y quienes antes eran poderosos pueden perderlo todo en cuestión de días. Pero empecemos por el principio, con un pequeño resumen de qué ha pasado hasta el momento en la franquicia. Avisamos: destriparemos las dos primeras entregas de la saga Outrage, así que, si no queréis spoilers, id a verlas y volved.

Jefe de los Ikemoto.

La primera Outrage se centra en la guerra entre la familia Ikemoto y Murase, iniciada por orden del líder del clan Sanno-kai, Sekiuchi (Soichiro Kitamura). Sospechoso de la amistad que los patriarcas de ambas organizaciones habían entablado mientras estaban en la cárcel, éste manda por vía de su segundo al cargo, Kato (Tomokazu Miura), que los Ikemoto acaben con el Clan Murase. La tarea, cómo no, acaba en manos de Otomo (Kitano), jefe de una rama de los Ikemoto y fiel encargado del trabajo sucio del clan. Así es que Otomo y sus hombres engañan uno de los Murase para que crean que los han ofendido y decidan recompensarles. Claro está que, por mucho que los Murase les ofrezcan a cambio, los Ikemoto siempre querrán más. Al final, Otomo acaba dejando claras las intenciones de su clan destrozando la boca del mismísimo Murase (en una escena no apta para odontofóbicos) y rajando la cara de su guardaespaldas, Kimura (Hideo Nakano).

Ishihara Kato Tetto y jefe Sekiuchi.

La verdadera ambición de Sekiuchi se destapa cuando el clan Murase ya ha sido eliminado: para evitar que alguien usurpe su poder, el viejo jefe conspira con todos a su alrededor, a espaldas unos de otros, para que acaben matándose entre ellos. Aunque, al final, quienes peor parados salen son los miembros de la familia Otomo, que es erradicada al completo antes siquiera de intentar hacerse con el poder. Solo Ishihara (Ryo Kase) sobrevive, a cambio de traicionar y participar activamente en la masacre de su propia familia. Es entonces cuando Otomo, impotente tras la repentina caída de sus hombres, pide ayuda al detective corrupto Kataoka (Fumiyo Kohinata), para que lo meta en la cárcel y así salvarse de las ansias de sangre de los Ikemoto. Allí, va a encontrarse con Kimura, que lo apuñala en venganza por su rostro maltrecho. Mientras tanto, fuera de la prisión, Kato acaba con la vida de Sekiuchi y de otro yakuza, haciendo pasar su traición por un intento de asesinato fallido.

Kato Ishihara y junta directiva.

Outrage 2 empieza cinco años más tarde, cuando dos detectives descubren un cadáver dentro de un coche en el fondo del mar. Esto podría relacionar directamente el Gobierno japonés con la yakuza, por lo que el superintendente de la policía decide tomar medidas urgentes para reducir el poder de la mafia en el país. El encargado de diezmarlos es Kataoka, que trabaja también para el Clan Sanno-kai desde hace tiempo. Tras la muerte de Sekiuchi, Kato pasó a ser el líder de los yakuza tokiotas y, junto a el traidor Ishihara, han expandido la influencia de la familia hacia negocios más rentables, pero menos de acuerdo con los valores tradicionales que defienden los líderes de las pequeñas ramas del clan.

Otomo Kimura y Nakata de los Hanabishi.

Otomo reaparece: Kataoka, para mermar el poder de los clanes y seguir manteniendo su doble papel entre yakuza y policía, lo libera y le propone acabar con Kato e Ishihara, en venganza por haber acabado con todos sus hombres despiadada e injustificadamente. Para ello, Otomo y Kimura, dos yakuzas con un indestructible sentido del honor, dejan atrás sus diferencias y deciden aliarse. Irán a hablar con los miembros del clan Hanabishi, de Osaka, para que les ayuden a asesinar a Kato y a Ishihara. El líder del clan, Fuse (Shigeru Koyama), aconsejado por sus dos asesores, Nishino (Toshiyuki Nishida) y Nakata (Sansei Shiomi), acepta prestarles sus hombres tras descubrir que la muerte de Sekiuchi fue en realidad perpetrada por Kato. Dicho y hecho, Otomo, Kimura y una cantidad ingente de mafiosos de Osaka, liderados por Jo (Katsunori Takahashi), se internan en los cuarteles del Sanno-kai y acaban con gran parte de su plantilla. Esto incluye el muy satisfactorio fin de Ishihara, golpeado a base de pelotazos en la cara hasta morir. Con tal panorama, Kato no tiene más remedio que retirarse, siendo sustituido por Shiroyama (Tatsuo Nadaka) y Gomi (Ken Mitsuishi) dos jefes de familia que habían conspirado contra él. Todo resultará en una tregua entre los Sanno-kai y los Hanabishi, siendo estos mucho más fuertes gracias a la guerra que Otomo empezó. Pero, en lugar de restituir a su familia, los Hanabishi ordenan a Kimura que expulse a su compañero. Al negarse, él mismo acaba muerto. Aunque Otomo se ha convertido en un cabeza de turco, este se presenta al funeral de Kimura, donde se encuentra con Kataoka. Tras darse cuenta de que, en el fondo, todo ha sido una gran jugarreta del detective, lo dispara a bocajarro. Según el código yakuza, no debe haber paz para los traidores.


Como todas estas conspiraciones pueden ser algo confusas, os hemos preparado un esquema que refleja la situación de las familias al final de Outrage 2.



Y así llegamos a Outrage 3. Otomo, cansado, se marcha a Corea, protegido por el gran magnate Chang Dae-Sung. Pero la venganza aún late en su interior, por lo que la nueva entrega promete más sangre que nunca. Comprobadlo vosotros mismos yéndola a ver el día 30 de mayo, cuando se estrene en cines.

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